viernes, abril 29, 2005

Un inútil sin carisma

Es muy difícil centrar la atención en cualquier autor después de haber hablado de Pratt. Son muy pocos los que llegan a estar a su altura. Milton Caniff, si nos remontamos a los orígenes y a una de sus claras influencias o Will Eisner, si nos centramos en el maestro de la narrativa actual.

Estamos hablando de los grandes entre los grandes. Creadores de héroes, voluntarios o inconscientes, que conquistan el corazón de todas las mujeres con las que se cruzan y que luchan, cada uno a su manera, para hacer del mundo un mundo mejor.

Son héroes con encanto.

Modelos de conducta.

Ídolos de las juventudes de ayer y senectudes de mañana.

Son todo lo contrarío de lo que siempre fue nuestro invitado especial de hoy: John Difool.



Difool, ácrata esceptico y narcisista por convicción, es el protagonista de El Incal, una de las obras (con mayúscula) más relevantes de la época dorada del comic de ciencia ficción: finales de los 70 y primera mitad de los 80, donde publicaciones como Cimoc y Metal Hurlant (anteriormente conocida como Heavy Metal), llenaban nuestras estanterías.

La saga de El Incal (que sólo en Francia ha vendido más de un millón ejemplares) supone la primera colaboración de Moebius y Jodorowsky, dos autores tan metidos en el mundo de la metafísica y el LSD que a veces resulta complicado seguir sus pensamientos ;-)



De Alejandro Jodorowsky podríamos destacar su habilidad para introducirnos en culturas místicas, filosofías ultraterrenas y curiosidades ocultas. Últimamente le hemos podido ver bastante en televisión (mal acompañado por un siempre cargante Sanchez Dragó) hablando de
su hiperactividad cultural, desde un tratado sobre el origen del Tarot de Marsella (del que es principal motor de su resurgimiento), obas de teatro, conferencias con títulos nada desdeñables (El cabaret místico: De la placenta de mamá a mi lugar; El ser esencial, el universo;...), escritos tan sugerentes como "Psicomagia", "El Pato Donald y el budismo zen", hasta sus incursiones en el cine (donde sigue incomodándole "El 5º Elemento", película que, según él, le robó el mismo Besson).

Con semejantes inquietudes artísticas no es de extrañar que Alejandro también quisiese explotar el medio de las viñetas y, gracias a esas inquietudes, podemos disfrutar de obras tan interesantes como entrenidas: La Casta de los Metabarones (con un Juan Jimenez siempre en estado de gracia), El Lama Blanco (dibujo de Georges Bess) o Cara de Luna (con Boucq) por mencionar sólo algunos.

En cuanto a Jean Giraud, alias Moebius qué podría decir sin dejar ver mi más incondicional idolatría hacia este autor, tan prolífico como versátil. Un auténtico diablo con los pinceles, un explorador de las posibilidades narrativas, un creativo visionario, un excéntrico soñador... -sic- Nunca le perdonaré el no haberme esperado en mi primer Saló Internacional del Comic de Barcelona.

Su nombre, Jean Giraud, apenas lo podemos ver a no ser que sea en su obra más realista y detallada, el western Blueberry (por favor, POR FAVOR, leéros TODOS los números y que nadie, NADIE, vea la película). Durante la vida de Blueberry podemos comprobar la evolución a los lápices de Giraud, desde unas inocentes viñetas, con un trazo sencillo y con claras influencias de la escuela clásica va complicando y detallando trazo y composición, perfeccionando su habilidad para dibujar hasta que finalmente y con una habilidad sorprendente realiza obras maestras de la narrativa, economizando el detalle sin dejar escapar ningún fragmento de la reconstrucción histórica que envuelve a cada una de las viñetas. La evolución de sus habilidades con el color también se ve claramente en esta obra, pudiendo comprobar como pasa de un simple elemento de relleno a un protagonista más de la narración.

La historia, de Charlier, se mantiene siempre en las más altas cotas de la perfección.



El alias Moebius, adoptado en plena vorágine alucinógena y creativa de los 70, lo empezó a usar para identificarse con sus creaciones menos realistas y, precismante por eso, más interesantes. Imprescindible la evolución, de contenido y forma, de El Garaje Hermético y Mayor Fatal, donde una tira cómica tira diaria sobre una absurda búsqueda en un futuro imperfecto termina convirtiéndose en un profundo comic sobre la superación personal.

Arzach, Edena, El Corazón Coronado, libros de ilustraciones como Venecia Celeste, Starwatcher o su participación en la dirección de arte de películas de la talla de Alien, Tron, Dune, Willow o El 5º Elemento son algunas de sus impagables aportaciones a nuestra percepción artística. Como impagable son también sus (excasas) incursiones en los universos yanquis, tanto como ilustrador (Muerte, Daredevil, etc) como dibujante de comic (Silver Surfer: Parábola, con Stan Lee al guión).



En cuanto a la obra que nos ocupa (¿cual era?)... Después de lo dicho sólo queda imaginarse qué podría suceder si los talentos de Jodorwsky y Moebius se juntan. Imaginarse que sucedería en un futuro diseñado por la imaginación de Moebius, con una lucha de poderes perpetrada por la mente de Jodorowsky, en la que la superación personal y la conjunción de todo el universo es la clave para alcanzar el equilibrio, donde la mitología y la simbología se mezclan con la imaginación y la aventura se combina con un trasfondo futurista ingualable. Ahora imaginemos todo esto amenzado por un terrible mal, una combinación de egoísmo y tecnocracia, algo que terminará por acabar con nuestra identidad. Y pongamos al amigo Difool como salvador de todas las razas, mientras su principal objetivo es conseguir un poco de "amor" y que no le arranquen la cabeza... lo normal, vamos.

Difool comienza como un detective privado cayendo por un abismo de rescacielos, desde el clásico puente de suicidas, haciendo memoria sobre el cómo ha llegado allí. Un planteamineto de historia negra clásico que degenera en una marxiana (relativa a los hermanos Marx) persecución futurista y una tan insospechada como indeseada carga, ser el portador del Incal. Esta responsabilidad llavará a nuestro antihéroe y a sus interesados compañeros a lo largo de diversos escenarios en el que cabe destacar la carrera por fecundar a la matriarca del planeta Berg que, casualmente, terminará por convertirse en el planeta Difool (supongo qu os podréis imaginar por qué), último y recóndito recodo del universo en el que sus habitantes son incapaces de conseguir sintonizar con el resto de los seres vivos, un tomo completamente delirante.



La saga del Incal la componen seis tomos que nos plantean las diferentes posturas de este universo, nuevamente un símbolo de la pasión por la filosofía oriental de Jodorowsky en los que disfrutaremos de personajes como el pájaro Deepo, el último Metabarón, la emperoratriz, etc:

-El Incal Negro
-El Incal Luz
-Lo que está abajo
-Lo que está arriba
-La quinta esencia (¿el quinto elemento?)
-Planeta Difool

Es un imperativo cultural que los disfrutéis.

3 Comments:

  • Desde luego la Ciencia Ficción se quedaría huérfana sin la odisea de John Difool. Y también aquí unos secundarios de impresión: un Metabarón que sale del Metabunker y que luego es dibujado por ese portento de la Ciencia Ficción ilustrada como Juan Giménez ( se impone reseña en breve); un pajarraco de hormigón que habla; un tipo con cabeza de perro y oreja agujereada; un mutante pestilente que responde al nombre de "Gorgo El Sucio"... la de Dios... y un final muy curioso.

    Moebius está entre los Grandes, y desde luego la capacidad para recrear mundos con un trazo tan limpio y suave es simplemente delumbrante ( ¿cuantos le han imitado en balde?), Venecia Celeste así lo prueba.
    Y encima relees la serie del Incal ( que yo lo he hecho, he de reconocerlo, gracias a vuestro post) y no envejece...

    Como Giraud y su serie del Teniente Blueberry, lo mejor que se puede decir de él es que Gir es al comic del Oeste lo que John Ford lo fue al Western.
    ( bueno... con permiso de Morris Y Goscinny)
    Los guiones de Charlier son insuperables ( El fantasma de las balas de oro, Nariz Rota, La Larga Marcha...) al igual que sus personajes ( Mcclure, Chihuahua Pearl, Vigo...)
    ... el mejor Western desde los tiempos del Grupo Salvaje de Peckinpah...

    By Anonymous nando, at 19:20  

  • Recordemos también en el mundo del western aviñetado a Jim Cutlass (Giraud de nuevo con guiones de Chalier, el primer número, y Rossi los cuatro restantes), Tex (con dibujos y guiones de Jordi Bernet) o Bouncer (esta vez Jodorwsky con Boucq) obras menores si las comparamos con Blueberry pero gratificantes para los aficionados al género.

    By Blogger Per & Kles, at 10:11  

  • La verdad que eres brillante, es una pena que no pueda seguirte ni a la mitad de tus viajes,
    con admiración,
    La Hechicera

    By Anonymous Linda & Hechicera, at 18:39  

Publicar un comentario

<< Home