lunes, mayo 16, 2005

¿A quien quieres más, a tu padre o a tu madre?

Nosotros, grandilocuentes especimenes del mundo de la subcultura, con enormes argumentos en los que sustentar nuestros vicios y virtudes hemos sido bendecidos con la capacidad del raciocinio y con ella hemos sido apresados en la egolatría de la elección.

Me explico.

Estar de acuerdo con tus amigos, compañeros y/o amantes es un coñazo. Necesitamos el enfrentamiento y la victoria para ver como nuestra persona gana respeto y reconocimiento (aforismo). Florencia vs Venecia, Barcelona vs Madrid, Cacique vs Pampero, operadas vs naturales...

... Spiderman vs Superman, Daredevil vs Batman...

... grandes incógnitas que arrastramos desde la más tierna infancia. Sin embargo, como ya dije en mi primer post, mi entrada en el mundo de la macroproducción estadounidense fue tardía. Crecí pensando que DC y Marvel eran cosas de niños, que yo, amparado en la sobredimensión cultural de Europa y las maravillas estéticas de Corben, Altuna o Eisner estaba un escalón evolutivo por encima del resto de los mortales. Abría una de las terribles ediciones de Zinco y me echaba a reír acariciando los ¿cuidados? encuadernados de Toutain.

Hasta que un día lo conocí.

Casi seguro que todos tenéis uno así en vuestras vidas. El talón de Aquiles, nuestra Némesis, el oscuro espejo en el que nos vemos reflejados, la verdadera media naranja, nuestro AMIGO. Y, claro, arrastrado por horas de insustanciales conversaciones, de compartir risas y maldades, decides acercarte un poco más a eso que lleva tanto tiempo vendiéndote. Eso que más tarde te hará abrir la mente y el bolsillo al gigante consumista americano.

Y "eso" llegó en forma de pregunta: ¿Tú de qué eres, de Watchmen o de Sandman?


Antes no los conocía y no supe responder, hoy sí que los conozco y, aunque tengo claras mis preferencias, lo digo con la boca chica.

Ambas series (y más que ellas sus autores) suponen un punto de inflexión en la manera de entender los comics del público norteamericano. Estaban estancados en ideas prefabricadas y superhéroes enclichetados incapaces de evolucionar (algo que no consiguieron hasta que Miller puso su gran talento al servicio de Batman y Daredevil) cuando un tío -Alan Moore-, nacido en la pérfida Albión introduce un personajillo en los números que estaba escribiendo para La Cosa del Pantano.

Ese personajillo era John Constantine.

La caja de Pandora se había abierto.

Europa había conquistado Norteamérica.

Desde ese momento EEUU (concretamente DC) adoptó a dos de los mejores guionistas que ha dado el mundo del cómic: el propio Moore y Neil Gaiman, que con sus dos principales obras revolucionaron el modo de entender las "historietas".

En Watchmen, Alan Moore nos cuenta el ocaso de un grupo de exsuperhéroes, repudiados por la ciudadanía, tachados de dictadores y fascistas en un presente (ahora pasado) alternativo con un Nueva York ochentero y un Washington con Nixon todavía en la Casa Blanca (y todo lo que eso implica). Un grupo de perdedores solitarios, abandonados al alcohol que ven como sus antiguos amigos y enemigos van cayendo, víctimas de una serie de muertes violentas. Cada uno de los protagonistas aprovecha la circunstancia para justificar una necesaria vuelta al pasado, para lavar viejas consciencias y arroparse con sus trapos sucios. Herederos de una humanidad sin límites nos encontramos personajes que arrastran la mácula de una violación, que son insulsamente patéticos, insoportablemente ególatras o preocupantemente perturbados:


El comediante: como en la mitología clásica este personaje cínico y amoral es el único capaz de entender la enorme complejidad que supone la vida. Esta comprensión, le aleja de sus compañeros, que lo tratan de demente. Su muerte es el desencadenate de la historia de Watchmen.

Rorscharch: oculto tras una máscara con un test del mismo nombre este personaje, del que no voy a destripar nada, es el antihéroe de la historia, resentido y desagradable, solitario, insignificante y ultraderechista.

Dr Manhattan: aunque de gran importancia en la historia y con un gran trasfondo como personaje es un personaje difícil de asimilar en un primer momento. Hasta su aparición la obra gira en una trama realista (a pesar de su planteamiento) con personajes de carne y hueso, héroes que sólo tienen intenciones, dinero o contactos, pero no superpoderes. La presencia del Dr. Manhattan abre el punto de vista, llevando sus intervenciones o su falta de ellas a un nivel socio-político casi divino.

Adrian Veidt: la soberbia de la perfección. La imagen que tienen los EEUU de sí mismos o, al menos, la que quieren vender. Insoportable.

Dan Dreiberg: un patético reflejo de Batman venido a menos, el Búho Nocturno ha envejecido sin suerte, depresivo, solitario y barrigón es, sin embargo, la imagen más clásica que podamos tener del superhéroe... tal vez así nos va. Un perdedor nato.

Laurel Juspezcyk: cuerpo sexy enfundando en ropas apretadas. Tanto ella como su madre, otra heroína acabada, viven con el tormento de tener que llevar a cuestas secretos y mentiras en una vida demasiado pública.


Una cuidadosa planificación de página y una narración matemática producto de la factoría Moore nos conducen sorpresa tras sorpresa hasta un final que sólo los que no crean en la irredimible estupidez de la sociedad encontrarán feliz.

La lectura de las viñetas de Watchmen se completa con epílogos que refuerza la historia y que son, si cabe, más importantes que el propio cómic. Nos encontramos así con retazos de autobiografías de personajes, reportajes de periódicos, etc.

Es una de las obras más complejas y completas que se hayan escrito (en cómic, claro) y cada nueva lectura descubre nuevas muñecas rusas. Por lo tanto, y como no podía ser menos, es una lectura obligada, antes de que el séptimo arte la convierta en carne de factoría.

Y, sin embargo, yo soy de Sandman...

... del que hablaremos la semana que viene ;-)

7 Comments:

  • Yo no me leí Watchmen cuando apareció.
    Yo no me leí Watchmen cuando le pegó una bofetada a todo el starsystem fascistoide marvel/DC a base de jugar a ser aun más facha.
    Por eso creo que Watchmen pierde mucho de su "punch" si no se ha leído en ese momento determinado ya que uno viene inmunizado por todas las obras que han salido al hilo del clásico.

    De todas maneras es imprescindible para entender la evolución de este subgenero del comic americano.

    De todas maneras, yo soy de Watchmen

    By Blogger compluto, at 17:10  

  • Pues yo soy de Sandman *en lo general* y de Watchmen en lo particular... Sandman tiene volúmenes muy buenos, pero hay otros que flojean bastante; y watchmen es un volúmen en sí mismo, una historia completa (que no hay que dejar de leer) con su principio y su final. Más tipo novela, mientras que Sandman es un poco más "teleserie"...

    Y a mí siempre se me atravesó un poco que Gaiman se autorretrate en los comics ;))

    Pero vamos, que los dos son grandes comics... ¿No?

    By Anonymous Anónimo, at 08:58  

  • Quizás debiera aprovechar este espacio para elogiar la insoportable genialidad del responsable de este blog. Pero tengo entendido q es un egolatra sin medida (si yo os contara...) asi q lo dejamos para otra ocasión.
    Mejor respondo a la pregunta: Sin duda Sandman. Personalmente es una respuesta fácil, sobre todo teniendo en cuenta q no he leido nada de Watchmen (¿Que son? ¿como los increibles? ¿superheroes venidos a menos?).
    Recuerdo una primavera de hace ya muchos años (demasiados!), en Barcelona. Mi primer salon del comic, una excusa perfecta para ir de farra con tres colegas, los comics eran lo de menos. Allí estaba yo, un profano en la materia rodeado de friks que iban y venian a todos los satans, digo stans ("este es mio") en busca de firmas, novedades y lo que pillaran. Yo pretendia no parecer demasiado cafre, de modo que ademas de las exuberantes ilustraciones de Luis Royo (Hummm!) habia que comprarse algo serio. De aquel viaje me lleve dos cosas: Torpedo, con dedicatoria de Bernet incluida y un puñado de fotos q tuve que hacerles a mis colegas junto con un extraño tipejo llamado Gaiman del q también compre un par de comics.
    Aun sigo siendo un profano. Pero con el tiempo he descubierto que en este mundo del comic hay mas q mujeres exuberantes y he podido disfrutar de verdaderas joyas. Obras de arte, guiones geniales e impactantes, reveladores y entre todos ellos, quizás los mejores sean los de aquel tipejo de gafas de sol y chupa de cuero al q se arrimaban mis colegas mientras yo me aseguraba de que el flash estaba listo.
    Pero bueno. Todo esto esta muy bien, pero el puto amo es Miller asi que a ver cuando hablamos un poquito de Sin City y del mejor comic de la historia de la historia del comic '300'.

    Pableras

    By Anonymous Anónimo, at 16:06  

  • He de reconocer que yo nunca he sido mucho de leer cosas de Superhéroes, me quedé en los deliciosos cuadernillos de Poket de Ases de la editorial Bruguera y poco más. Si hay alguno que tiró con mucha fuerza de mí ( y no es exactamente un Superhéroe sino un Supercabrón) ese fue el Juez Dredd y su fascistoide sentido de la justicia postnuclear, pero ese es otro personaje y otra editorial.
    ( Y ahondando en el Súpercabrón por excelencia: Simon Bisley y su "rajadamente" brutal Lobo).

    Coincido plenamente con lo dicho por nuestro "Blogmaster" en su reseña de entrada, como que mírabamos por encima del hombro a nuestro amigos con sus ridículos Spidermans y Hulks cuando uno se emocionaba y lloraba leyendo Bloodstar del divino Corben, o Ciudad de Juán Giménez o Contrato con Dios de Will Eisner.

    Nunca le pillé el rollo al Comic de tipos en pijama que volaban...
    hasta que leí a Frank Miller y su descomunal reinvención de Batman en su Return of the Dark Knight.

    Joder, así que a los Superhéroes se les podía reinventar a base de problemas emocionales y complejos de culpa que cuestionaban la identidad misma de personajes tan, tan planos como habían sido anteriormente. Pues sí, y ahí estaba el mismísimo Bruce Wayne equiparándose moralmente con los villanos que perseguía y cuestionándose sus métodos... todo ello a través de un alarde de la más pura introspección.

    Desde ese momento los Superhéoes dejaron de vivir en un mundo en blanco y negro, y Batman encarnó el más profundo de los grises. Convirtiéndose en un personaje retorcido y amoral, en la paradoja del Héroe que es un Antihéroe... algo impensable en los guiones de años antes... una pura delicia.

    Y después leí cosillas de otros Superhéroes... que no le llegaban a la altura de la gomilla de los zapatos. Pero aún así reconocí que su magistral reinvención de Batman había cambiado el perfil de algunos héroes... todos necesitaban una visita al psiquiatra... todos repetían un exceso de introspección casi patológica, que funcionaba bien con su Batman, pero que me parecía en ellos cargante y aburrida.

    Y más tarde leí Watchmen ( que ahora mismo no sé si es anterior o posterior al Batman de Miller) y esos tipos sí que necesitaban una laaaaarga estancia en el psiquiátrico... los Superhéroes de verdad vistos en una autoparodia de un género que, afortunadamente, los ha convertido en personajes profundamente enfermizos y por lo tanto muchísimo más interesantes.

    By Anonymous nando, at 21:48  

  • Pues yo, que me siento como una infiltrada en este mundillo que cada vez engancha más pero que sin duda hay que llevar en la sangre, soy de Watchmen, si señores, soy de watchmen, pero solo porque TODAVÍA no me he leido Sandman. Algo en mi interior me dice que cuando me lo lea, ese mundo de fantasía va a cautivarme, esos personajes de los que tantas veces he oído hablar van a formar parte -con mucho gusto- de mi universo y que voy a quererles con todos los matices,,,no sé, quizá sea mucho decir,
    hasta entonces, digamos que soy de watchmen...que por cierto, es un buen ejemplo de que los comics no son (solo) para niños.

    otra cosa...¿¡¡por qué no hay más chicas en este blog?!!...va a ser que esto de la igualdad es una falacia ;P

    By Anonymous Anónimo, at 13:59  

  • Yo también soy de Sandman, y a mucha honra. Aunque considero a Gaiman un pretencioso y a Moore un genio, y From Hell da mil vueltas respecto a la estructura, la narración y la calidad literaria a la mejor serie de Sandman -Las Benévolas, en mi opinión-, sigo siendo de Sandman.

    ¿Por qué? Por la historia. Por los personajes. Porque me flipa la forma que tiene de mezclar lo cotidiano con lo fantástico.

    Watchmen siempre me ha dejado un poco indiferente. Sé que en su momento pegó un pelotazo. No lo leí en su momento. Será una herejía: me pareció mejor Marvels como visión de los superhéroes en un mundo realista...

    Saludos. Me gusta tu blog. Me leerás más por aquí.

    By Anonymous Al, at 12:52  

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