martes, agosto 09, 2005

El cuenta cuentos malabarista

Hay una máxima rondando los mentideros sociales que viene a decir algo así como “Todo está inventado”. Vale, no es del todo exacto (algunos seguimos esperando con desesperada ansiedad un método eficaz para elimina la última gota no miccionada) pero probablemente estemos de acuerdo en que resulta difícil sorprendernos.

Que la creatividad está atravesando momentos de exigua genialidad.

La música pertenece a productoras que no ven más allá de unos bucles o un caderas.

La literatura explota fáciles mitomanías con escasos recursos literarios.

El cine fagocita películas antiguas o personajes de papel…

…mientras estos mismos personajes se aferran con desesperación a los rebaños culturales que mueve la pantalla grande.

La copia, la involución, la depredación de materiales conocidos es la fuente en la que parecen estar ahogadas las musas del nuevo milenio.

Sin embargo existe un Arte en el arte de la copia. Un modo de transformar lo fusilado en nuevas ideas, de rescatar en lugar de destruir, de homenajear y no denostar.

Y en los comics, como en todo Arte, hay un Maestro:

Neil Gaiman.

Bebedor insaciable de cultura, Gaiman recupera de su inabarcable librería siglos de literatura, mitología, religión, historia, etcétera para crear una ficción tan original como magnífica.

Todo desde la copia.

Embarcarse en la lectura de las obras de Gaiman es bucear en un océano de referencias, perderse en un mar de simbología que, con tiempo, redondean unas historias que en una primera lectura ya nos parecen geniales.

Su principal y más extensa creación, Sandman, recupera una figura de la cultura clásica americana que utilizaba unos polvos para mandarnos al mundo de los sueños (no creo a nadie le tenga que recordar el éxito de las Chordettes “Mr Sandman” en 1954) y lo transforma en uno de los personajes más ricos de la cultura narrativa de los años noventa.

Sandman es el miembro menor de una familia tan disfuncional como cualquier otra: Los Eternos. Anteriores a cualquier tipo de dios y los encargados de cerrar el universo y esconder la llave cuando toda esta gran broma termine, Los Eternos representan y definen los distintos aspectos bajo los que podemos enmarcar nuestra predecible existencia:
-Muerte
-Destino
-Desespero
-Destrucción
-Delirio (antes conocida como Dulzura)
-Deseo
-Sueño
[El trasfondo de cada uno de ellos es digno de un post aparte, pero podéis disfrutar de ellos en su más pura esencia en el prólogo de Vidas Breves... ¿o era e Estación de Nieblas?]

Esta familia conforma el universo Eterno por el que discurren las historias de Sandman (también Morfeo u Oneiros), historias que Gaiman resume en la frase “El Rey de los Sueños aprende que uno tiene que cambiar o morir y, entonces, toma un decisión” (no está mal para resumir cientos de páginas). En este universo veremos desfilar personajes tan variados como Caín y Abel o Mervin Cabeza de Calabaza, Oberón, Titania, Puk, dioses como Thor, Ishtar, Loki o Hécate, angeles, demonios e, incluso, el propio Lucifer. (Aunque mi favorito es Lucien, encargado de la Biblioteca del Sueño, formada por todos los libros nunca escritos).

Vemos aparecer a Morfeo por primera vez en 4 números de Universo DC, prisionero durante casi todo el siglo XX de un ambicioso mago inglés: Roderick Burguess. Formando parte, junto con las creaciones de Grant Morrison y Alan Moore de esa nueva generación de historias, más complejas y adultas que vendrían a revolucionar la mnera de apreciar los comics.

Gracias a esos cuatro números y a la visión y osadía su editora, Karen Berguer, Gaiman consiguió que su personaje obtuviese serie propia, que estuvo desarrollando 8 años (1988-1996), durante los cuales su talento y su capacidad de trabajo han mantenido la calidad de sus historias en unos límites inconcebibles para una obra de tan larga duración.

PRELUDIOS NOCTURNOS: Los primeros ocho volúmenes de la serie. Aquí nos encontramos con la captura y la liberación del Rey de los Sueños (capturado por error, ya que se quería capturar a su hermana mayor Muerte… evidentemente para conseguir la vida eterna). Se nos presenta el mundo de Morfeo y hay apariciones estelares del Universo DC como John Constantine. Impresionante la historia “24 horas” que tiene lugar en el clásico Dinner Norteamericano. Verdaderamente perturbador.

LA CASA DE MUÑECAS: Aparición de un personaje que será clave a lo largo de la saga, Rose Walker, atrapada en un vórtice del Sueño, con el riesgo de hacer que Éste se colapse (con un clarísimo homenaje al Nemo de “Nemo in Slumberland”, clásico entre los clásicos).

PAIS DE SUEÑOS:
Amalgama de historias con el Sueño como hilo conductor. Destaca la “revisitación” de “Sueño de una noche de verano” (de Shakespeare para los más despistados) como uno de los muchos malabarismos sociales de Morfeo. Es el primer comic en ganar el “World Fantasy Award”, premio destinado a la literatura fantástica y de terror, lo que le granjeó el odio de muchos pseudoliteratos obtusos corroídos por la más insana envidia y el reconocimiento de todos los demás. Buenísima también la historia de la convención de asesinos en serie.

ESTACIÓN DE NIEBLAS: Desde mi no tan humilde opinión el mejor hilo argumental de la saga. Lucifer, hastiado de la monotonía y la responsabilidad de su cargo, decide abandonar el Infierno y dejarle las llaves a Sandman (todo motivado por el rencor de una apuesta perdida hace algún tiempo). Movidos por diferentes intereses toda clase de personajes empiezan a visitar el mundo del Sueño pidiendo audiencia a Morfeo con la intención de conseguir la llave: Loki, Thor, Oberón, ángeles, el demonio del Caos, etc. Todos con una contraoferta para un sobresaturado Sandman.

Es el principio del fin del Sueño.

Salió hace unos meses un pequeño tomo, dibujado al estilo manga, en el que, paralela a esta historia sucede otra bastante divertida: Muerte, hermana de Sueño, ve cómo, al cerrarse el Infierno, multitud de almas se sienten perdidas y no tienen a dónde ir, por lo que decide dar una fiesta, junto con su hermana Delirio, en la que mantener entretenidas a todas estas pobre almas. (“A las puertas de la Muerte”, Jill Thompson, Ed. Norma)

UN JUEGO DE TI:
Es el arco menos ligado a la historia general de todos. Barbie, una neoyorquina divorciada viaja al Sueño en busca de su identidad, de la imaginación y de la infancia. Importantes esos números ya que se nos presenta por primera vez a Tesalia, una bruja milenaria, con bastante relevancia en números posteriores.

FÁBULAS Y REFLEJOS: Más historias cortas centradas en el reino del Sueño. Unas mejores y otras peores, pero en conjunto todas imprescindibles.

VIDAS BREVES:
En Vidas Breves, considerado el mejor argumento de la serie, Delirio convence a Sandman para emprender la búsqueda de su hermano perdido Destrucción (evidentemente el responsable del Cambio y, como tal, responsable de cambio de Delicia en Delirio) en una suerte de road movie en la que los hermanos se enfrentan y en la que Sandman sigue el camino que le traza su obstinación, mata a su hijo Orfeo, como petición del propio Orfeo al no tener amor ni cuerpo (vale, la cabeza no cuenta), derramando sangre de la familia…

… las decisiones siguen definiendo el destino, ya escrito, de Sandman.

EL FIN DE LOS MUNDOS: Si normalmente hay homenajes y referencias en los comics de Gaiman, en esta saga “El Fin de los Mundos” se lleva la palma. Desde la Posada del Fin del Mundo (y aquí no puedo evitar sonreír pensando en ese “Restaurante del Fin del Mundo” de Douglas Adams) nos encontramos con hombres contando cuentos de hombres que cuentan cuentos. Es el homenaje particular de Gaiman a “Los Cuentos de Canterbury”. En cada una de las historias hay algo encerrado, un secreto del mundo de los Eternos, incluso el aviso de lo que está por venir, desde el sitio en el que ya no queda nada por ver.

LAS BENÉVOLAS: La cosa llega al final y el círculo está por completarse, todos los personajes que hemos estado viendo en los 56 números anteriores se dan cita en este arco argumental. Una gran tragedia griega o una ópera decadente. Lyta Hall acusa a Sandman de matar a su (de ella y de Sandman) hijo desaparecido Daniel y Las Benévolas se encargarán de llevar a cabo el castigo (lo hacen con todos aquellos que derraman sangre de su sangre). Sin embargo Daniel no está muerto, lo secuestró Loki, con lo que realmente Morfeo no derramó la sangre de Daniel pero… ¡al que si mató fue a Orfeo!

Y bueno, el resto u os lo imagináis o leéis el comic, que para eso estamos aquí.

EL VELATORIO:
Todos los personajes de la saga acuden al velatorio de uno de los Eternos muertos (vale, vale, no hace falta mucha imaginación para saber de quién hablamos). Un emotivo final para una obra maestra.

Aquí termina The Sandman, la serie, aunque se complete con un par de números fuera de colección: “Cazadores de Sueños” y “El Libro de los Sueños”, relatos sobre el mundo del Sueño.

Pero claro, no sólo del Sueño vive el hombre y Gaiman ha dejado muchas más perlas para rellenar nuestra comicteca:

- Colaboraciones con su inconmensurable portadista (Dave McKean): “Casos Violentos”: infancia, recuerdos, mafia y violencia; “El día que cambié a mi padre por dos peces de colores” y “Mr. Punch”: dos originales cuentos infantiles con un toque de ingenua perversidad.

- Con George Vess a los lápices: “Stardust”, relato de hadas al más puro estilo tradicional.

- Con P. Craig Russel: “Misterios de un asesinato”, investigación en el Cielo del asesinato de un ángel.

- Y los impagables números de Muerte con Chris Baccalo: “Muerte: el alto coste de la vida” y “Muerte: lo mejor de tu vida”.

Hay más, claro. Más historias cortas, más relatos, más novelas, guiones de cine y de series, proyectos, etcétera.

Pero ya estoy hastiado (como vosotros, sin duda alguna) y quiero terminar recomendando la última de las delicias de Gaiman, un vuelta de tuerca al universo Marvel, una nueva manera de contar las cosas que ya sabemos, una mezcla magistral de relato clásico e historia de superhéroes: 1602. A los que os guste el más cuidado preciosismo visual con una historia repleta de guiños superheroicos que arranquen inocentes sonrisas no dejéis de leerlo.

Me lo agradeceréis.

Felices Sueños.